lunes, 19 de marzo de 2012

ADIÓS - Febrero (2012)

El bello suicidio o la resistencia en un invierno de cine


La lucha a muerte por mantener una vida y los múltiples intentos por desprenderse de ella son los argumentos de dos de las películas que durante estos dos meses han llegado a la cartelera, Declaración de Guerra de Valérie Donzelli (2011) y Bellos suicidios de Rafael Gordón.

El director de cine y autor teatral, Rafael Gordón (Madrid, 1946) se apoya en el subgénero de “docu-ficción” para tratar el tema del suicidio. Después de dos décadas dedicadas a la escritura, dirección y producción de cortometrajes, Gordón rodaría su primer largo en 1978 Tiempos de constitución, a éste le siguieron La reina Isabel en persona (2000), Teresa, Teresa (2003) y La mirada de Ouka Leele (2009), nominada a los premios Goya como Mejor Documental.  En Bellos suicidios, Gordón emplea las técnicas del documental para el rodaje de un juego de secuencias que, pudiendo devenir en el texto fílmico de manera individual e intercambiable, encuentran su unidad en un instante repetitivo que utiliza toda su simbología para reafirmar la coherencia de esta historia coral, se trata de la imagen que sirve de cartel al filme, una suerte de laberinto de nichos que nos enmarca claramente en el argumento central, la muerte y la vida.

En España, a diario tienen lugar una media de 9 suicidios, eso supone la muerte de más de 3000 personas al año, lo que convierte al suicidio en la segunda causa de muerte entre personas de 16 a 25 años. Las protagonistas de Bellos suicidios son algo más mayores. Se trata de Ana, Virginia y Silvia, tres mujeres cuyos nombres reivindican los personajes y recrean las angustias y miedos de Karenina, Wolf y Plath. Este no es el único intertexto que se permite el director. La película plantea una estructura cíclica. Empieza, al igual que finaliza, en un cementerio, y si bien en el tratamiento del tema, Gordón, también guionista, no emplea paños calientes, es cierto que preludia con toda una declaración de intenciones a través de las palabras de John Cassavetes “puedes vencer el miedo con humor, con dolor, con honestidad, valor, intuición y con el amor en el sentido más sincero de la palabra”, para permitirse un guiño a la esperanza.

La película se desarrolla en un centro al que acuden a una terapeuta las tres protagonistas cerrándose así el cuarteto de mujeres que representan un personaje colectivo, la mujer, y al que dan vida las actrices Violeta Brazhnikova, María José Serrate, Arantxa Martínez y Teresa Soria Ruano. El espectador asiste a esta terapia y asiste al desnudo íntimo de cada una de esas mujeres, presas en unas vidas vacías que las han dejado, según palabras del director, “quebradas por dentro y perdidas en una existencia sin sentido”.

Las tres han vencido al suicidio pero no a la sociedad por las que se han visto abocadas a él y a la que se niegan a adaptarse. La cinta trata de la fragilidad del ser humano, del estrecho e ínfimo puente que uno los opuestos conceptos de felicidad y desdicha. Mientras la crítica tilda la cinta de Gordón de experimental y surrealista, él mismo asegura realizar “un cine humano, para humanos sensibles”.

La fuerza que las tres heroínas de Gordón invierten en desprenderse de sus vidas es la misma que lleva a Romeo y Julieta, protagonistas de Declaración de guerra a enfrentarse al destino viviéndolo, retándolo en batalla en lugar de escapar de él. La cinta francesa, la segunda que dirige, además de interpretar,  Valérie Donzelli (Épinal, 1973), inauguró la Semana de la Crítica de Cannes en 2011, ha estado a punto de representar a Francia en la carrera de los Oscars y triunfó en la 49 edición del Festival de Cine de Gijón, consiguiendo Ex Aequo el premio a la Mejor Película, junto con El estudiante de Santiago Mitre, además de los dos máximos premios a la interpretación tanto para Donzelli como para el actor Jéremié Elkain, coguionista de la cinta.

Declaración de guerra es una historia de amor al más puro estilo de la Nouvelle Vague, una historia de amor entre un hombre y una mujer, Romeo y Julieta, que se verá transformada en una historia de lucha cuando se enfrenten a su destino, la enfermedad terminal de su hijo de 18 meses, Adam.

La cinta es autobiográfica, tanto Donzelli como Elkain, pareja en la vida real, se enfrentaron hace unos años a la misma situación, lo cual convierte este trabajo en una suerte de catarsis o de exorcismo vital que, lejos de hacer de ella carne de cañón para un largometraje melodramático, permite a ambos autores realizar una película optimista y vital partiendo de un hecho trágico, el tumor cerebral que afecta al pequeño Adán.  La película, en la que se dan la mano el género musical y el fantástico, quiere asomarnos al momento vital en el que un mortal renuncia a serlo asumiendo un papel de héroe en pie de guerra por lo que habrá de pagar un alto precio.

Romeo y Julieta, se conocen en una fiesta y en ese primer encuentro ya se preguntan si sus nombres les obligarán a vivir un trágico final. Del amor despreocupado que muestran por las calles de París pasarán de golpe y sin respiro al mundo adulto y se sorprenderán a sí mismos y a sus progenitores por la fuerza, fe y valor con los que se enfrentan al destino. Desde el principio de la cinta, narrada con voz en off en Flash Back el espectador conoce el final y la directora consigue que, pese a saberlo, quede preso de la realidad de las escenas y que la historia se repita irresoluta con cada pase, un destino sin concluir.  Está rodada en escenarios reales, en varios hospitales públicos, alguno de ellos donde Donzelli y Elkaim vivieron su particular lucha por su hijo y cuenta con un elenco de actores secundarios que, en su mayoría, se interpretan a sí mismos, especialmente el cuerpo médico. A esto se suma el uso de  la luz natural y el sonido directo, elección de la directora “para no distraer al público de lo verdaderamente importante”.

… Y SE ALZA EL TELÓN
La adaptación teatral del best seller El tipo de la tumba de al lado de la escritora noruega, Catarina Mazetti, se ha estrenado el día de San Valentín en el Teatro  Goya de Barcelona, después de un año y medio de éxito en los escenarios franceses. La versión española se ha llevado a cabo bajo la dirección de José María Pou, quien a su  vez en director artístico del Teatro Goya. Pou ha contado con los actores Maribel Verdú y Antonio Molero para dar vida a Laura, una viuda e intelectual urbanita y a Pablo, un granjero bonachón y provinciano que se conocen en el cementerio mientras cada uno de ellos cuida de la tumba de sus seres queridos fallecidos recientemente. En el caso de Laura, su marido, y en el de Pablo, su madre. Tanto Laura como Pablo, pese a sus diferencias, se sienten rápidamente atraídos el uno por el otro e inician una relación más basada en la necesidad de ahuyentar soledades que en el amor.

Las diferencias culturales, sociales y económicas entre ambos generarán conflictos que terminarán por poner a prueba la capacidad de sacrificio de cada uno de los dos. El tipo de la tumba de al lado es una historia de amor y de segundas oportunidades, mejor o peor aprovechadas por los protagonistas. Dos vivos con el corazón y las ilusiones muertas que intentan escapar de la realidad, simbolizada en ese cementerio y en las tumbas que cuidan en él. Tanto Laura como Pablo quieren escapar de su propia muerte a la que han visto empezar en la muerte de las personas a las que querían y aceptaban como referentes.  Pou adapta la  obra, que transcurre en 22 escenarios diferentes, para que sus dos únicos protagonistas la recreen solo en un campo santo alejado de los tópicos góticos, hierba artificial y mucho sol para invitar a la pareja a no renunciar a la vida hallada entre la muerte.


miércoles, 18 de enero de 2012

PENSAMIENTOS - Piedras


 De cómo recordar la brevedad de un momento

 Al menos yo, tiendo a olvidar la brevedad del momento. Hace tiempo que intento vivir mi presente siendo consciente de su eternidad, ya que sólo en él encuentro cabida para este adjetivo, eterno. El tiempo o más bien, los términos en los que solemos hablar de él o catalogarlo, nos distrae de la idea de temporalidad y de que ella es la que nos permite unir pasado y futuro.

El presente suele ser sustituido por el Ego y éste, a su vez, nos aleja de nuestra conciencia, y cuando perdemos ésta nos alejamos de la posibilidad de acceder al conocimiento de nuestro verdadero Yo, al fin y al cabo, la única clave para acceder a la comprensión de nuestra temporalidad. Si he llegado a reflexionar sobre  mi temporalidad y a buscar a mi alrededor ha sido a través de lecturas de filosofía budista, en especial de algunos escritos de Daisaku Ikeda (El concepto budista o Diálogo sobre José Martí, el Apóstol de Cuba, )


Os preguntaréis qué tiene que ver todo esto con las piedras, y ya os adelanto que mucho. El concepto de piedra angular, interpretado durante mis primeras incursiones en la semiótica, despertó mi interés por la masonería hace años. Ayer tuve ocasión de acariciar piedras siendo consciente de que habían llegado a Borger (Holanda) hacia 150.000 años, procedentes de un glaciar escandinavo originado durante la segunda glaciación.


Las aguas trajeron a este rincón de Holanda, a través de más de 1500 kilómetros, toneladas de piedras que, a manos de los habitantes de la región, se utilizaron para contruir, primero menhires, después, con el transcurso del tiempo, suelos de iglesias o diques. Visité estas piedras, paseé  por entre sus caprichosas alineaciones y las acaricié, sí. No voy a justificar este arrebato místico, sencillamente me deleito con el sentido del tacto, me entretengo en invertir el movimiento, no trato de imprimir ánimos en la piel de la piedra o persona por la que mis manos se deslizan, más bien intento  llevarme calzado ese tacto, deslizarme dentro de él como si de un guante se tratara y, sin necesidad de mirar, ver la arquitectura de sus momentos.


Rozo la palma de mi mano contra la superficie pulida, laterales otrora abruptos cuando se trataba de piedra bruta antes de ser desbastada por cinceles de horas, frío y lluvia. Vienen a mi memoria el hombre natural de Rousseau y sus potenciales por pulir, la piedra bruñida, integrada en la arquitectura social, una tesela atemporal en la que cada una de las piezas, mimetizada con el todo, opta a ser la piedra angular de ese preciso momento en el que una mirada sustrae al todo y lo hace presente, el eterno presente que se sustenta en cada uno de los instantes de nuestra temporalidad.


Y lo abstracto deja de serlo, y las cifras, 150.000 años, redimensionan nuestro lugar en el tiempo. Mis manos tocan y al hacerlo, alcanzan la certeza de mi breve existencia.

sábado, 31 de diciembre de 2011

         





El camino



De cómo mudar la piel sin perderse

Hace un año que cree este blog. El motivo principal era contar con un cuaderno de bitácora, un banco virtual donde sentarme a mirar y a aprender del camino que continuo compartiendo con mi compañera de de botas. Ahora sé que un camino no empieza con el primer paso que das, el camino se inicia en el momento en el que eres consciente de que estás caminando. Ese instante de lucidez para mí fue un regalo porque, sin buscarla,  se me ofrecía la ocasión de intentar saber quién era, y porque lo pude vivir con la que, desde entonces, es mi compañera de rutas.

Y empezamos 2011, convencidas de que en septiembre ascenderíamos el Cebreiro y volverían a recibirnos los mismos ritmos celtas que nos bautizaron aquella noche en la que el cielo nos enseñó su mapa, una noche llena de estrellas que empezó hace diez años y de la que aún no he despertado.

Y hemos caminado, sí. A traves de rutas que no esperábamos. Algunas jornadas, breves, otras con tantos kilómetros por delante que parecían no tener fin. Senderos llanos y cómodos, ascensos duros, descensos engañosos, difíciles. Hemos pisado musgo fresco, pasto verde, pedregales, fango, hojarasca. Hemos atravesado valles, superado cañadas y siempre la una custodiando la sombra de la otra.

Este camino se señala en el mapa de las estrellas con el número 2011, recorrerlo me ha supuesto mudar la piel de la serpiente que soy. Así, avanzar sin despegarme del suelo, rozar la tierra siempre, mirando adelante. Bailar mi cascabel los días soleados y disfrutar, admirada, del color de las tormentas.

Mi piel perdida arratró otras pieles, brazos, manos. Se llevó susurros, sonrisas, miradas. He escuchado, en los desvelos del viento, su nombre confuso y borroso.  He visto jaulas vacías, el vuelo de un enjambre de pájaros de papel, miles de fotos batiendo sus alas.

He vuelto del revés armarios y puertas, escondido los blancos ciegos, descubierto ventanas hasta llegar hasta aquí. Ahora despierto en un faro cada mañana, veo caer la tarde meciéndome en una terraza azul. Hay un delfín, en ese mar de ahí enfrente, que juega a tejerme una acuarela. Hay una palmera un poco más allá, hermosa y alta que baila y baila. Tengo una estrella, un pajarillo, un reloj imposible y un hermoso duende al que llamo sol, dos dragones vigilan el tesoro de este faro y una gata, meiga y hermosa, custodia la puerta.

Mañana seguiremos caminando, la senda está ahí delante, junto al banco desde el que ahora miro.

sábado, 17 de diciembre de 2011




ENTREVISTAS: A JAVIER CERCAS - El 23F, el primer golpe postmoderno

 

 

De cómo un escritor puede dignificar el oficio del periodista investigando, documentándose y contrastando fuentes

 

 

 

  

 "A veces sólo se puede ser leal al presente traicionando el pasado" (3)

“Sostiene Pereira que el periodista siempre debe denunciar las injusticias aunque tan solo se ocupe de una sección de literatura”. (Sostiene Pereira. Antonio Tabucchi. UEF.1.996)


El 23 de febrero de 2.011 se cumplían tres décadas del golpe de Estado. Hace treinta años, en 1981, Leopoldo Calvo Sotelo inició la modernización de las Fuerzas Armadas, el Gobierno firmó la adhesión a la OTAN, un Acuerdo Nacional de Empleo junto con empresarios y sindicatos,  y con la oposición, rubricaba la LOAPA, ley orgánica que intentaba frenar la  descentralización del Estado, además, el presidente Calvo Sotelo autorizó la intervención del ejército en la lucha antiterrorista en las fronteras terrestres y marítimas.

Sostiene Cercas que “Nada de lo anterior – ni el triunfo socialista en el 82 – ocurrió gracias al golpe sino a pesar del golpe; no ocurrió porque el golpe triunfase sino porque fracasó y porque su fracaso convulsionó al país y pareció cambiarlo de cuajo” (1)

El grupo de investigación Estudios Literarios y Culturales de la Universidad de Almería, contó con la presencia del escritor Javier Cercas, en sus III Jornadas Internacionales sobre novela moderna y contemporánea, semanas después de que Cercas obtuviera el Premio Nacional de Literatura que concede el Ministerio de Cultura, en la modalidad de Narrativa, por su novela “Anatomía de un instante”. Durante el desarrollo de aquellas jornadas, tuve la oportunidad de hablar con Cercas de Anatomía y de sus “figuras geométricas”.

Reconocida su afición a pasearse entre las fronteras de los géneros para “experimentar”, no es de extrañar que las más de cuatrocientas páginas que sustentan su trabajo se ofrezcan al lector ya como “crónica, ya como novela sin ficción” que arrancan y se basan en unas imágenes, en concreto, en un instante de esas imágenes, fruto de la grabación de las cámaras del Palacio de las Cortes en el Congreso de los Diputados, el 23F. “El lector decide cómo leer el libro, si como novela o como crónica” – apunta Cercas, y yo opto por enfrentarme a él como si de la lectura de un guion escrito a mano sobre un plano del Palacio se tratara.

P: Sostienes que una novela debe partir de la realidad, que debe iluminarla mediante la ficción ¿de eso se trata Anatomía de un instante, de un intento de imponer orden en el caos?
R: La realidad es caótica ¿no? No tiene sentido, es caos, ruido, furia, y lo que hace la ficción es dotarla de una forma, para ello tiene que manipularla, crear esas simetrías de las que hablo en el prólogo. Anatomía es un experimento muy raro, por un lado responde ante la realidad pero, por otro, responde ante sí mismo. Es decir, la historia responde ante la realidad, es verdad, se puede verificar. En cambio, la novela, la ficción, responde solo ante sí misma, no importa si esto es verificable o no. Este libro quiere hacer las dos cosas, la figura que lo define es el Oxímoron, es decir, la contradictio in terminis, la contradicción de un término.

P: ¿aunar lo incompatible?
R: Exacto, este libro, por un lado busca la verdad histórica y por otro la literaria, dos verdades incompatibles. La verdad histórica, persigue descubrir qué ocurrió a determinadas personas, en determinado tiempo y en un determinado lugar, es una verdad factual, concreta. La verdad de la literatura es la contraria, es una verdad moral, universal, o sea, busca averiguar qué les ocurre a todos los hombres en cualquier circunstancia, tiempo y lugar.

P: Y Anatomía ¿persigue ambas cosas?
R: Sí, por un lado es un libro de historia, es decir, todo lo que se cuenta allí es real hasta donde yo he podido, pero, por otro lado, es narración, novela, llámalo como quieras. Es un libro muy raro porque lo que yo hago es ir a la caza de geometrías y simetrías, lo que en el libro se llaman figuras de la historia, así está montando el libro, es una búsqueda de las figuras de la historia y la figura esencial, la que me lanza a escribir, es la del instante.

El instante, la imagen y la historia

Sostiene Cercas que “(…) lo verdaderamente enigmático no es lo que nadie ha visto, sino lo que todos hemos visto muchas veces y pese a ello se niega a entregar su significado”. (2)

P: ¿el instante en el que las imágenes del 23F nos muestran a Suárez sentado en su escaño de presidente del gobierno “en un desierto de escaños vacíos”?
R: A partir de esa imagen busco. Esto ya lo había hecho antes con Soldados de Salamina.  A través de una imagen, de un instante…

P: Miras y, a partir de ahí…
R: … exacto, y a partir de ahí ves toda la historia, a partir de lo minúsculo a lo mayúsculo, no al revés. Yo he sido un tipo que salía a cazar simetrías para buscar lo imposible, un sentido a la historia. Las simetrías son aquello que nos da la novela, lo que creamos al escribirla, lo que crea un autor de ficciones. En cambio, aquí lo que he hecho es buscar esas simetrías en la realidad, es una operación rara pero así es.

P: ¿Cuál es la principal simetría de la que partes?
R: Es la de Suárez, Gutiérrez Mellado y Santiago Carrillo en sus asientos cuando lo que les toca es tirarse al suelo, y ¿por qué esos tres? es la pregunta que yo me hice. La figura es muy compleja porque resulta que esos tres tipos son los que hicieron la Transición, son tres tipos unidos por relaciones de lealtad extrema, de amistades férreas, hay toda una serie de paralelismos y contraposiciones entre ellos.

P: Esa relación geométrica es tuya
R: es mía pero no es mía porque ya estaba ahí.  Es la figura más profunda de esa historia, pero hay otras muchas, el libro está lleno de figuras. Es como si la historia, en determinadas circunstancias, nos estuviera guiñando un ojo y nos estuviera diciendo: eh que no soy un caos ni un desorden total, que tengo sentido.

P: Un sentido que, a su vez, le otorga el ser narrada, volviendo a tu premisa, la novela ordenó el caos.
R: Sí. Por hablar de otra simetría, la más potente, yo entierro a mi padre exactamente el mismo día en que Adolfo Suárez, después de muchos años alejado de la vida pública, aparece fotografiado junto al Rey, te acordarás, el 17 de julio de 2.008. El Rey va a verle a su casa de La Florida, salen los dos de espaldas. Cuando eso ocurrió, yo escribía el libro dije, “anda, ésta es la última figura” porque, en realidad, el libro no estaba hablando ni de la Transición, ni del golpe de Estado ni de nada, estaba hablando de mi padre, estaba intentando entender a mi padre.

P: ¿De eso hablabas hoy (III Jornadas Internacionales sobre novela moderna y contemporánea) al decir que era patriótico el libro? Es decir, la patria, tanto el lugar donde naces como tu padre mismo.
R: Ah, sí, sí, está bien, eso no lo había pensado, sí porque el libro en el fondo es un intento de reconciliación de comprensión de entender a mi padre….  Alguien dijo que es como una especie de psicoanálisis colectivo salvaje y algo de eso hay.

Golpe postmoderno

Sostiene Cercas que “(…) todos nos resistimos a que nos extirpen los recuerdos, que son el asidero de la identidad, y algunos anteponen lo que recuerdan a lo que ocurrió, así que siguen recordando que vieron el golpe de estado en directo”.

P: El relato comienza con la descripción de las imágenes del golpe que retransmitió TVE, es la primera de las repetidas veces en las que reconoces y valoras el importante papel que jugaron los medios de comunicación como testigos, como fuerza de poder e incluso como canal de comunicación entre los protagonistas
R: Sí, totalmente. En ese sentido es el primer golpe postmoderno, la Transición nace así y Suárez es quien es porque es el primer político que se da cuenta de la importancia de la televisión y la manejaba como nadie.

P: Era precursor, adelantaba el carácter mediático que, un siglo después acompaña a cualquier hombre de Estado
R: Que el rey lo elija no es anecdótico, sino porque realmente controlaba de puta madre los medios de comunicación y la televisión, la controlaba como nadie, su carrera la hizo en TVE y sabía de su poder formidable. Él tenía un porte físico extraordinario, era un mal improvisador pero sabía hacer discursos, sabía qué es lo que la gente quería escuchar. Aparece en televisión uno dos días antes a las elecciones del 79, el último discurso, y lo centra diciendo oigan que viene el marxismo, que vienen los socialistas, y las gana, las gana cuando los socialistas pensaban que iban a ganar ellos, ¿cómo?, porque sabe muy bien elegir las palabras, dónde tiene que decirlas,  cómo ponerse.

Ésta es una de las hipótesis del libro, cuando entran los militares disparando, su instinto de actor nato y de saber que las cámaras están ahí, lo sabe, y eso es muy importante, sabe lo que quedarse en su sitio significa, es muy consciente…

P: Sí, pero qué lucidez demuestra en ese momento
R: Sí, hay que ser un tipo… con unos de estos bien puestos – Sonríe –

Héroes de la retirada
Sostiene Cercas que “En la España de los años 70 la palabra reconciliación era un eufemismo de la palabra traición, porque no había reconciliación sin traición o por lo menos sin que algunos traicionasen. (…) A veces solo se puede ser leal al presente traicionando al pasado” (3)

P: Una de las propuestas innovadoras  de Anatomía es la de exponer los comportamientos de  Carrillo, Suárez y Gutiérrez Mellado antes y después del golpe para reconstruirlos en una imagen nueva, la del “héroe de la retirada” de Enzensberger
R: Enzensberger los llama así, Héroes de la retirada y yo, los Héroes de la Traición, un Oxímoron de nuevo. El libro reivindica la ética de la traición. Estamos acostumbrados a ver la lealtad como un valor, que lo es, y a ver la traición como un demérito, como un defecto. En cambio, hay momentos en la historia de los países y de las personas en los que tiene mucho más mérito traicionar que ser leal y éste es un ejemplo de eso, los tres tipos también son tres traidores.

Gutiérrez Mellado es el gran traidor del ejército, el que viniendo del ejército de Franco lo desmonta ese ejército para crear uno democrático, para sus compañeros es el traidor máximo y todavía hoy no puedes hablar de Gutiérrez Mellado con según qué gente. Carrillo es el gran traidor de la izquierda porque traiciona los ideales revolucionarios, el estalinismo, la izquierda, la república, para construir una democracia…

P: ¿Y Suárez?
R: Suárez, traidor total, el gran traidor, así es cómo lo llamaban. Creían que iba a conseguir  que el franquismo durase 50 años más, tan guapo, tan joven él y se lo carga el primer día, en seis meses.


Autocensura
Sostiene Cercas que “… en los medios de comunicación de este país hay censura preventiva (…) y la culpa es de los historiadores o de los periodistas que no quieren escribir”.

P: Los protagonistas no salen demasiado bien parados y te han hecho constar su disgusto, por ejemplo Santiago Carrillo ¿No?
R: Lo de Carrillo es normal, él cree que tiene que salir mejor parado de lo que sale y ya está, no hay que darle más vueltas. Es sencillo, aunque para cualquiera es un héroe de la traición y sale en su mejor momento, él quería más. ¿Sabes lo que pasa? Que está gente ha estado habituada a ser presentada como demonios o como semidioses. Ellos se consideran semidioses por su papel en  la Transición y toleran que se les trate como demonios, porque claro, los detractores, ya se sabe.  Pero no pueden entender que se les presente como una cosa y la otra a la vez.  Lo llevan mal.

P: Tampoco sale muy bien parado el Rey, en este país no es fácil escribir algo que ponga en tela de juicio comportamiento alguno de los miembros de la Casa Real y tú has podido, tranquilamente… ¿cómo se hace?
R: Eso me decían, ¿no has tenido miedo?... si yo hubiese insultado al Rey, me hubieseis llevado a juicio ¿no? Lo que ocurre es que no quieren escribirlo, sinceramente ¿sabes qué creo que hay? Censura preventiva, se llama cobardía eso. Ahora, que yo diga lo que honestamente creo a cerca del Rey en un episodio histórico, y que diga que su comportamiento me parece irresponsable pues lo digo y ya está y que me vengan a buscar.

P: Anatomía te ha supuesto cuatro años de investigación y un listado encomiable de fuentes vivas
R: Todas son fuentes vivas y yo no he hecho otra cosa en cuatro años. En EEUU están Woodwoard o David Remnick que te hace un libro sobre Obama y se tira tres años y luego, claro, ese libro vende muchos ejemplares y de él se puede vivir. En España, como no hay lectores para esto nadie se dedica cuatro años a investigar el 11 M y las mentiras que se han dicho. Imagínate con el 11M documentado si se puede hacer un libraco que se mueren todos, con las mentiras de unos y otros… ahora, necesitas 4 años, hablar con todo el mundo, ni una declaración, ni una comilla, o las comillas en su sitio.

P: Con Anatomía despejas cualquier tipo de duda respecto a que la Transición supusiera un olvido
R: Es que yo antes lo creía, pero de olvido nada, es un cuento. El ejercicio fundamental para ver que no es así es leer los periódicos y las revistas de la época, fue divertidísimo para mí reconstruir el momento aquel, más que la memoria de la gente porque la memoria de la gente es tremendamente frágil

P: e influenciable
R: recuerdan lo que les da la gana, mentiras… así funcionamos todos. La prensa es un instrumento de reconstrucción de aquel momento, tremendo, y la prensa de aquel momento y las revistas estaban llenas de los crímenes del franquismo, no se hablaba de otra cosa.


Memoria histórica
Sostiene Cercas que “la mera idea de memoria histórica es falsa”

P: ¿por qué?
R: La historia es fundamental, antes que la memoria. La ley de memoria histórica no debería existir. Memoria e historia son contradictorias. La memoria es personal, subjetiva y la historia aspira a la objetividad. Lo que hay que solucionar es la deuda que tiene este país con las víctimas del franquismo, una democracia no puede sobrevivir con ciento y pico mil cadáveres en las cunetas.  Creo que ha habido un uso político de este asunto y esto es muy malo. La izquierda española no puede jugar con esto, es demasiado serio, jugamos con las personas mayores, con las víctimas.



Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1.962)
Licenciado y Doctor en Filología Hispánica, profesor de Literatura española en la  Universidad de Gerona, publica en 1.987 su primer libro de relatos “El móvil”, a esta primera incursión literaria siguen “El inquilino” (1.989),  “La obra literaria de Gonzalo Suárez” (1.994), “El vientre de la ballena” (1.997), “Soldados de Salamina“ (2.001), “La velocidad de la luz” (2.005), “La verdad de Agamenón” (2.006) y en 2.009 “Anatomía de un instante” por la que ha recibido el Premio Nacional de Literatura en la modalidad de narrativa, además de ser nombrado Mejor libro del año por “El Cultural” y el semanal “Babelia”.





(1)  Anatomía de un instante, Círculo de Lectores, Barcelona, (2.009), página 418.
(2)   Ibíd. Página 86
(3)   Ibíd. Página 269





viernes, 16 de septiembre de 2011

CEMENTERIOS - Begraafplaats, el oasis bohemio holandés, el cementerio vivo de Ámsterdam

De cómo los gallos custodian los recuerdos

A escasos 10 minutos del centro de Ámsterdam se encuentra Begraafplaast Vredenhof, uno de los siete cementerios con los que hoy cuenta la capital holandesa. A  finales del siglo XIX, Ámsterdam solo disponía de dos cementerios, los conocidos como cementerio del Este y del Oeste. Conforme la ciudad crecía, la distancia a uno o a otro desde algunos barrios aumentó hasta el punto de que las autoridades se vieron obligadas a buscar una ubicación para un tercer cementerio. Haarlemmerweg, la carretera hacia a Haarlem, ciudad al oeste de Ámsterdam, resultó idónea y a partir del 28 de julio de 1.887 Vredenhof estuvo a disposición de la comunidad.

Desde un principio, este cementerio no ha sido solo eso. Muchos de sus visitantes, además de acercarse hasta allí para recordar y honrar a sus difuntos, también lo hacen para descansar en el silencio y la explosión de vida que se descubre en su interior. El arquitecto Springer lo diseñó como si de una finca se tratara, y su propio nombre, Vredenhof, “Oasis de Paz”, ya lo tilda de un peculiar atractivo. 

Vredenhof es un “cementerio vivo” o “actieve bregraafplaast”, así se le conoce entre sus visitantes. La espesa vegetación y los altos árboles  que lo rodean lo ocultan de las miradas curiosas, no hay forma de ver lo que esconden sus muros naturales hasta que no estás en su interior. Y allí, me presento, con ganas de saber, cámara en mano, acompañada de una delicada y fina lluvia que, a modo de guía paciente, no se alejará de mí en toda la visita. Dentro, tengo la impresión de que unas manos invisibles, apenas rozándome, cubren mis oídos. Los hermosos árboles de Vredenhof no solo velan por impedir las miradas externas si no que aíslan este cementerio de cualquier ruido que pudiera enturbiar la paz del “Oasis”. El rumor del tráfico, intenso y a escasos metros, no se escucha.

Con tan solo detenerse a mirar las primeras tumbas, ya adivinas que te encuentras en un hogar. Un lugar entre dos mundos, fuera de toda regla y tiempo. Un puente tendido entre los que estuvieron y los que están, un puente de madera o de hierro, que, a modo de banco te invita a detenerte un instante y prolongar recuerdos. 

Los holandeses cuidan las tumbas de sus seres queridos como si de sus jardines se tratase. La variedad de flores, sobre todo de tulipanes,  y de objetos recordatorio de los gustos y oficios de los difuntos, colorea las tumbas. Sobre ellas podemos encontrar álbumes de fotos, letras de canciones, amuletos, gnomos  e incluso hadas  y, además, gallos.

Si me encontrara en el Valle Maulino, en Chile, esperaría toparme, de un momento a otro, con “la mujer alta del cementerio”, la guardiana de un tesoro cuya presencia anuncian los parsimoniosos gallos picoteando entre las sepulturas. Me sobrepongo a ese pensamiento, lo más parecido a ese personaje del imaginario chileno que pueda haber a estas horas en Vredenhof soy yo que deambulo de aquí para allá, topándome con cerezos en flor y con los gallos.

En la simbología cristiana estos animales representan al guardián de las puertas del cielo, a San Pedro. Y entonces pienso que quizás sean ellos los vigilantes, los que se pasean entre las tumbas, con calma, seguros, encargándose de que nada pueda interrumpir la paz de este lugar.

Estoy segura de que mi insistente sensación de que hay alguien que vigila se debe a que desde que entré en Vredenhof, comencé a escuchar su silencio y a respirar su aire húmedo y calmo. Siento la necesidad de que esta paz se preserve.

No sé el tiempo que he permanecido inmóvil, sentada bajo un cerezo, dejando que mis ojos jueguen con las pequeñas hadas y los duendes de cerámica, mientras los gallos se me acercan. A mí lado, desconozco desde cuando, el guarda me sonríe y me tiende un mano con maíz, invitándome a congratularme con ellos. Mientras lo hago me explica que es él quien los atiende, hace ya algún tiempo que viven por allí, no hay granjas cerca, así que debían ser de alguno de los difuntos, me argumenta como toda explicación.

Silencio y música.
A Vredenhof también se le conoce como el Cementerio Bohemio de Ámsterdam. Su cercanía al barrio Jordaan facilita que allí estén enterrados personajes ilustres de dicho vecindario. El Jordaan “Jardín”, en el XIX era un barrio obrero, hoy es refugio de artistas y estudiantes. Sus calles, la mayoría de ellas con nombre de flor, han acogido a refugiados políticos y personajes históricos conflictivos como Descartes, es uno de los pocos lugares del mundo en el que se erige un monumento a los gays asesinados  en los campos de concentración “Homomonument”  (1.997) y acogió la “Revuelta de la Anguila” (1.886), estallido popular que culminaría con la prohibición del maltrato a los animales en Holanda.

Entre los personajes procedentes del Jordaan enterrados en Vredenhof destacan dos reconocidos músicos: Johanes Hendricus van Musschen (1.924 – 1.989) y Johnny Meijer (1.912 – 1.992), ambos más conocidos por sus pseudónimos; Johnny  Jordaan   y Johnny Meyer. Johnny Jordaan, ha sido el cantante Folk holandés que más ha compuesto y dedicado temas, tanto a la ciudad de Ámsterdam como al mismo barrio Jordaan del que adoptó el nombre en homenaje a sus gentes.

Por su parte, el acordeonista Meyer, considerado como un autor de jazz de culto, después de conocer la fama y medio mundo, acabó sus días, sólo y alcoholizado en el barrio que le vio nacer. Pese a su carácter poco sociable, cuenta con una estatura homenaje en el barrio y con una sepultura coronada con una estela personalizada, un acordeón de piedra que mis sorprendidos oídos comprueban  que suena, sí, suena, ya que, sin perturbar el silencio del Oasis, a ratos las composiciones de estos y otros músicos, a través de escondidos y oxidados altavoces, interpretan el papel de motivo musical de este particular cementerio.

No solo el acordeón de Meyer, ni los enanitos de jardín sorprenden a los visitantes, en algunas de las sepulturas, los artistas locales son los responsables de decorar las estelas con mosaicos  o diseños en cerámica y cristal  o representaciones de animales sagrados  cuyo significado se me escapa, pero que seguro está relacionado con las creencias y deseos de los recordados.

Acabo mi visita siguiendo el diseño amplio y ordenado de sus principales calles, un  contraste con el desorden y variedad de las tumbas. En algunas pequeñas sendas puedes encontrar tumbas de las que, apenas se consigue leer el nombre del difunto, escondido bajo el abigarrado decorado de árboles y plantas. Y, a pocos metros, espaciosos jardines funerarios, solo ocupados por algún que otro banco. Ya en la salida, en la puerta de acceso a Haarlemmerweg, me detengo y dudo, miro hacia atrás, si salgo, en unos pasos ya no escucharé el acordeón de Meyer, solo cláxones y rumor.


Cementerios Holandeses
En Holanda existen actualmente más de 2.000 cementerios activos y más de 1.000 pasivos, en su mayoría muy pequeños y en los que casi nunca se llevan a cabo enterramientos. De entre los activos, 1.800 son municipales, 900 católicos, 440 reformistas holandeses, 200 judíos y 5 reformistas.


lunes, 2 de mayo de 2011

PENSAMIENTOS - El silencio y el tiempo


De cómo aventurarse a descansar en un banco


Me gustan los bancos, no aquellos que, cumpliendo su papel de mobiliario urbano, están colocados aquí y allá, en la ciudad, si no los otros, los que esperan pacientes a que te acerques.


Pocas veces entiendo el criterio con el que están ubicados algunos bancos ya que cuando me decido a probarlos, me veo sentada frente a la fachada de un edificio, a un escaparate o al borde de una calzada. Mi desconcierto en algunos casos se acrecienta cuando lo interesante queda atrás y yo me pregunto, ¿por qué he de sentarme de espaldas al mar?


A mi me gustan los otros bancos, los del silencio. En mis pensamientos ocupa un lugar especial una particular colección de bancos, la mayoría de ellos son de madera, otros son de piedra, de hierro, e incluso hay alguno de musgo. Mis bancos están en Cabo de Gata, Granada, Valladolid, Madrid, Sintra, Edimburgo, Birks de Aberfeldy, Cebreiro, Vinci, mi terraza... en cada uno de ellos, me he sentado en silencio y he aceptado la invitación a la mirada.


Y, de entre todos ellos, hoy fantaseo con el anónimo banco que me espera en la Alpujarra y donde acudo siempre que puedo. Madera fuerte y silencio, a mis pies, un balcón dormido al que me asomo.


Los bancos se visten de sonidos cada día, como si fuera domingo; con risas en el parque, manar de fuentes, megafonías y silbidos de tren, tráfico, besos, lluvia. Y te invitan. A mi me gusta aceptar la invitación de mis bancos. Detenerme, entregarme a la quietud, laxa y serena, acompasar mi pensamiento a la respiración y verme hacia dentro.


He compartido ese banco con él y, más allá de cualquier gesto, se sostuvo a mi costado, acompasé mi suspiro al suyo y pude sentir por un instante cómo, sobre aquel barranco sobrevolábamos los dos, reposados en el banco.

UVAS PARA TRES - Mi voz, su voz












De cómo mi voz ya es suya



Los ensayos de Uvas para tres continuan. Ya tenemos fecha de estreno, el domingo 26 de junio de 2.011 en la Escuela de Música de El Parador (Roquetas de Mar). Durante estas últimas semanas, alternaremos ensayos con el cierre del atrezzo y la promoción, preparación del cartel, campaña de información.... y antes de que nos demos cuenta ya estaremos con el ensayo general.



Alicia, Carmen y Bernardo ya existen por ellos mismos. Carmen tardó en llegar, traía tanta carga en la maleta y debió costarle tanto cerrarla, que cuando llegó a casa de Alicia no podía abrirla. Durante horas se han sentado las dos, frente a frente, a observarse, a contarse buscando el ayer que se escondía en los ojos de la otra, a tratar de apoyarse en risas adolescentes, ya perdidas, para arropar un nuevo rincón de confidencias. Pero Carmen no abría la maleta y Alicia no sabía a quién le preparaba el café.



A veces, los personajes reposan, se esconden como tapados con una sábada blanca, entre línea y línea. Tú crees que con la repetida lectura, la búsqueda de sus movimientos o el trabajar hasta que sus acciones y reacciones tengan una motivación "orgánica"(1) es suficiente... pero no. A veces, el actor cree que ya sus movimientos no son los suyos, que su tono de voz, sus instintos satisfacen al personaje que lo viste y, de repente, éste se revela, te lanza un zarpazo y reclama otra cosa.



Eso ha sucedido con el personaje de Carmen. La actriz ha tenido que pasar por un proceso tan agotador como creativo. Carmen se presentó en casa de Alica disfrazada de apocada, de "pusilánime", "pava" , e "insegura".... y Alicia la escuchaba y por más que la escrutaba no lograba encontrar el puente a través del cual echar hacia atrás 28 años. Pero un día Carmen se desasió de su blusón de dudas y miró, sonrió, provocó y reprendió a Alicia como si el tiempo no hubiera transcurrido desde la última vez que se vieron.



Seguramente Pilar, la actriz que interpreta a Carmen, además de dirigir y haber escrito la obra, debía pasar por la Carmen "pánfila" y "mojigata" para poder prestarse a la Carmen envidiosa y exigente, una Carmen que deberá enfrentarse a sí misma con aspereza en el momento en el que asuma que cerrar la puerta al dolor implica aceptarse y aceptar. Ahora, desde que Carmen no se esconde, Alicia es más Alicia.



Yo veo a Alicia en los ensayos. Nos miramos en el espejo, nos sonreímos y nos cambiamos la vestimenta. Trabajamos, yo me dejo, ella surge y al final, de vuelta a mi realidad, nuevo cruce de miradas, nuevo intercambio de gestos, sonrisas y ropajes y adiós... Pero ya no se que allí, a oscuras, esperando a que se encienda la luz del baño... no, se ha venido conmigo... no me deja... y, a menudo, me sorprendro hablando con sus palabras.... No es como cuando en el ensayo ella anda con mi cuerpo, juega con mi pelo, besa con mi boca... no, ahora soy yo que hablo con sus palabras.




El segundo momento mágico en mi creación del personaje. El día que me sorprendí escuchando en mi voz sus palabras, unas palabras que yo empleaba para comunicarme en mi mundo real... solo me detuve un instante, mi interlocutor no reparó ni en mi sorpresa, ni en la pausa... quizás si en mi sonrisa...










(1) en el argot teatral se habla de una reacción orgánica cuando el actor responde al pie de texto que le da otro actor con una respuesta verbal y / o física creible, no para el espectador si no para el propio actor... si este primer paso.. el público... no creerá absolutamente nada.