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lunes, 2 de mayo de 2011

UVAS PARA TRES - Mi voz, su voz












De cómo mi voz ya es suya



Los ensayos de Uvas para tres continuan. Ya tenemos fecha de estreno, el domingo 26 de junio de 2.011 en la Escuela de Música de El Parador (Roquetas de Mar). Durante estas últimas semanas, alternaremos ensayos con el cierre del atrezzo y la promoción, preparación del cartel, campaña de información.... y antes de que nos demos cuenta ya estaremos con el ensayo general.



Alicia, Carmen y Bernardo ya existen por ellos mismos. Carmen tardó en llegar, traía tanta carga en la maleta y debió costarle tanto cerrarla, que cuando llegó a casa de Alicia no podía abrirla. Durante horas se han sentado las dos, frente a frente, a observarse, a contarse buscando el ayer que se escondía en los ojos de la otra, a tratar de apoyarse en risas adolescentes, ya perdidas, para arropar un nuevo rincón de confidencias. Pero Carmen no abría la maleta y Alicia no sabía a quién le preparaba el café.



A veces, los personajes reposan, se esconden como tapados con una sábada blanca, entre línea y línea. Tú crees que con la repetida lectura, la búsqueda de sus movimientos o el trabajar hasta que sus acciones y reacciones tengan una motivación "orgánica"(1) es suficiente... pero no. A veces, el actor cree que ya sus movimientos no son los suyos, que su tono de voz, sus instintos satisfacen al personaje que lo viste y, de repente, éste se revela, te lanza un zarpazo y reclama otra cosa.



Eso ha sucedido con el personaje de Carmen. La actriz ha tenido que pasar por un proceso tan agotador como creativo. Carmen se presentó en casa de Alica disfrazada de apocada, de "pusilánime", "pava" , e "insegura".... y Alicia la escuchaba y por más que la escrutaba no lograba encontrar el puente a través del cual echar hacia atrás 28 años. Pero un día Carmen se desasió de su blusón de dudas y miró, sonrió, provocó y reprendió a Alicia como si el tiempo no hubiera transcurrido desde la última vez que se vieron.



Seguramente Pilar, la actriz que interpreta a Carmen, además de dirigir y haber escrito la obra, debía pasar por la Carmen "pánfila" y "mojigata" para poder prestarse a la Carmen envidiosa y exigente, una Carmen que deberá enfrentarse a sí misma con aspereza en el momento en el que asuma que cerrar la puerta al dolor implica aceptarse y aceptar. Ahora, desde que Carmen no se esconde, Alicia es más Alicia.



Yo veo a Alicia en los ensayos. Nos miramos en el espejo, nos sonreímos y nos cambiamos la vestimenta. Trabajamos, yo me dejo, ella surge y al final, de vuelta a mi realidad, nuevo cruce de miradas, nuevo intercambio de gestos, sonrisas y ropajes y adiós... Pero ya no se que allí, a oscuras, esperando a que se encienda la luz del baño... no, se ha venido conmigo... no me deja... y, a menudo, me sorprendro hablando con sus palabras.... No es como cuando en el ensayo ella anda con mi cuerpo, juega con mi pelo, besa con mi boca... no, ahora soy yo que hablo con sus palabras.




El segundo momento mágico en mi creación del personaje. El día que me sorprendí escuchando en mi voz sus palabras, unas palabras que yo empleaba para comunicarme en mi mundo real... solo me detuve un instante, mi interlocutor no reparó ni en mi sorpresa, ni en la pausa... quizás si en mi sonrisa...










(1) en el argot teatral se habla de una reacción orgánica cuando el actor responde al pie de texto que le da otro actor con una respuesta verbal y / o física creible, no para el espectador si no para el propio actor... si este primer paso.. el público... no creerá absolutamente nada.





sábado, 19 de febrero de 2011

UVAS PARA TRES - Prestarte

De cómo también ser otra

Desde hace algunos meses trabajo en un proyecto, se trata del montaje de una obra teatral, "Uvas para tres", escrito por Pilar Barberá, quien, en esta ocasión, además de dirigir la obra, también interpreta uno de los papeles.

"Uvas para tres" es una obra teatral en tres actos que presenta, además de una historia muy tierna y divertida, un atractivo interesante: cada uno de los actos se sustenta en un estilo dramático diferente. Así, el primer acto es un drama con algún apunte de humor, el segundo una comedia con momentos dramáticos y el tercero un vodevil.

Un esfuerzo interesante para la autora y un trabajo duro para los actores, os lo garantizo. Yo interpreto a Alicia. Una mujer todo corazón, incapaz de permanecer pasiva si puede hacer algo por los demás, experta en amar (y en todos los matices que ello conlleva), amante, madre y amiga del hombre al que quiere y amiga de la mujer que más daño le hizo en la vida. Difícil papel y hermoso al mismo tiempo. Alicia está llena de matices, ha vivido experiencias duras, ha escogido una manera de vivir difícil que la obliga a "interpretar" continuamente, a reinventarse cada día y, sin embargo, cuando ella lo cuenta, banaliza hasta tal punto su realidad que ésta parece normal, sencilla e incluso atractiva.

Alicia se mueve como si se tratase de una nota musical. Alicia pisa duro al andar, enseña una fuerza y una disposición que la protegen del resto. A veces evita las preguntas y otras evita las respuestas. Siempre tiene una sonrisa, un momento para escuchar, ganas de dar y de darse, y así se entrega, ella cree que con cuidado.

Junto a Alicia están Fran (Bernardo) y Carmen (Pilar ). Él, su amante, su protegido, su punto débil. Él podría cambiarlo todo por dentro, por eso Alicia lo mantiene alejado de su entorno, por eso ha buscado un espacio para ellos, un pequeño y cálido espacio donde todo es posible, incluso el sentir que él la ama del mismo modo.

Ella, Carmen, es su pasado, la única respuesta para la pregunta ¿qué le pasa a Alicia?. Carmen trae consigo el recuerdo de la traición pero, al mismo tiempo, trae la única manera de pasar página, la posibilidad de que 28 años después del dolor, éste, por fin se duerma.

Después de un principio difícil, ya está en marcha el engranaje. Pilar ve progresos en los ensayos, los actores nos dejamos modelar. Por mi parte, primero fue conocer a Alicia, aceptarla, no juzgarla, lo que me permite ser ella sin prejuicios. Después vino el hacerme a sus palabras y ahora es ella la que declama, luego fue buscar su movimiento, ahora es ella la que brilla en cada paso y cada gesto. Es hermoso dejarse así, y, aunque todavía parte de mi conciencia nos acompaña a Alicia y a mi cuerpo durante los ensayos, muy pronto ésta se sentará frente al escenario, junto a la directora, y asistirá a la maravillosa y, por qué no, inquietante experiencia de ser otra sin dejar de ser tú.