martes, 21 de octubre de 2014

Revista Adiós Cultural, nº 107 Julio - Agosto
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MUERTES, AMOR Y SHAKESPEARE, VERANO DE CINE

Los estrenos menos contundentes del verano nos ofrecerán los dos próximos meses una cartelera cubierta con comedias sencillas, súper héroes, secuelas de exitosas cintas de animación y terror de segunda para las terrazas de verano. De entre los títulos que llegarán a las salas, nos quedamos con dos europeos y uno estadounidense. Tres historias de amor, de lucha y de muerte. Dos de ellas, adaptaciones de bestsellers juveniles: Ahora y siempre (Ol Parker, 2012) y Bajo la misma estrella (Josh Boone, 2013); la tercera, en cierta manera una autobiografía de su autor, Mil veces buenas noches (Erik Poppe, 2013). La muerte genera y sustenta las tres historias, y para las dos últimas una conexión más, Shakespeare y las palabras robadas a Casio y a Julieta, respectivamente, que reclaman nuestra atención guiándonos, desde un principio, más allá del título.

Adolescentes, situaciones límites, muerte y amor.

En nada va a beneficiar a la cinta de Ol Parker, Ahora y siempre (2012) que, siendo anterior a la última película de Josh Boome, Bajo la misma estrella (2013), su estreno coincida con el de esta. Ambos directores se ocupan de amores adolescentes vividos en un tiempo límite, por su escasa duración, en oposición a la pasión que eleva a sus protagonistas tres metros sobre el suelo. Ambos filmes son adaptaciones cinematográficas de libros juveniles, Before I die (Antes de que me muera)(2007) de Jenny Downham, en el primer caso, y The Fault in Our Stars (Bajo la misma estrella)(2012) de John Green, en el segundo. Los dos reconocidos por la crítica por igual, pero no así tocados por la varita mágica del visionario Wyck Godfrey, productor de Crepúsculo, ese privilegio y su consecuente campaña de marketing solo aseguran el éxito en taquilla para la norteamericana Bajo la misma estrella (2013).

Burlar al tiempo o detenerse a contemplar la puesta de sol

La actriz y escritora británica, Jenny Downham, es la autora de Before I die (Antes de que me muera) (2007), novela narrada en primera persona que cuenta los últimos meses de vida de una chica de 16 años, enferma de leucemia. Con esta novela, Downham quedó finalista para el Premio Guardián 2007 y en 2008 para el Lancashire Children's Book, además de conseguir ser nominada para la medalla Carnegie y para el Booktrust Teenage Prize, y obtener los premios Branford Boase 2008 y Waterstone.

Cinco años más tarde, Ol Parker (Rosas rojas, 2005) la lleva a la pantalla, Ahora y siempre (2012) contando con Dakota Fanning (Tessa), Jeremy Irvine (Adam) y Kaya Scodelario (Zoey) para los papeles protagonistas. La norteamericana Dakota Fanning, quien ya se ganó el favor de la crítica en dos de sus primera interpretaciones (Man on fire, Tony Scott, 2004 y La guerra de los mundos, S. Spielberg, 2005), interpreta a Tessa, adolescente enferma de leucemia que, en los últimos meses de su vida elabora una lista de “cosas” que toda chica debe experimentar antes de morir, una lista con la que dará rienda suelta a la rabia que la empuja a vivir al límite y en la que no faltan ni los delitos, ni las drogas ni, por supuesto, el sexo.

Dos acontecimientos la forzarán a replantearse las ganas de quemar su escaso tiempo con acciones arriesgadas y provocadoras, el embarazo de su mejor amiga, Zoey, y la aparición de Adam, un nuevo vecino del que se enamora. La vida que gesta su gran amiga en las postrimerías de la suya y el bálsamo que le supone ver correspondido su amor, darán un giro a sus últimas semanas, permitiéndole reconciliarse con el mundo y consigo misma.

La culpa, querido Bruto...

… no es de las estrellas, sino de nosotros mismos, que consentimos en ser inferiores”, así habló Cayo a Bruto en el Julio Cesar de Shakespeare y en dichas palabras se apoya John Green para titular el libro que da sustento a la película de Josh Boone, Bajo la misma estrella (2013), en dichas palabras y en la amistad que mantuvo con Esther Earl, quien, al igual que la protagonista de su historia, fallecería a los 16 años, víctima de cáncer de tiroides.

Hazel (Shailene Woodley) y Gus (Ansel Elgort) son dos adolescentes que se conocen en un grupo de apoyo para enfermos terminales. Él, joven estrella del baloncesto que ha perdido su pierna derecha a causa de un osteosarcoma, ella, terminal de un cáncer de tiroides. Son brillantes e inteligentes, comparten su pasión por un libro “An imperial affliction”, un mordaz sentido del humor y una entrega consciente y total al primer y último verdadero amor de sus vidas. En un viaje a Amsterdam para conocer al autor del libro que los estimula, Peter Van Houten (Willem Dafoe), se producirá una doble catarsis, por un lado la de la pareja, asumiendo la finitud de su amor y, por otro, la del autor del libro, quien no supera la muerte de una hija adolescente.

Mil veces buenas noches...

mil veces malas por faltar tu luz”... Así replicaba Julieta a las palabras de Romeo. Amantes enfrentándose a continuas despedidas, a separaciones obligadas por los apellidos, en la historia de Shakespeare, por la vocación y el compromiso profesional en la que nos cuenta el director noruego, Erik Poppe.

Tras la trilogía Schapaa (1998), Hawaii, Oslo (2004) y Aguas turbulentas (2008), el director comparte sus experiencias personales durante los años en los que fue fotógrafo de guerra para Reuters y lo que le supuso a nivel familiar y personal tener que elegir entre la profesión o la familia. Para trasladarnos esas emociones, al mismo tiempo que proponernos un debate íntimo sobre los límites del periodismo, de la vocación y/o de la temeridad, cuenta con la excelente interpretación de Juliette Binoche como Rebecca y de Nikolaj Coster como su esposo.

Rebecca vive a caballo entre el infierno de la guerra y el paraíso de su hogar, su familia. Debido a sus ausencias laborales, alterna dar las buenas noches a sus hijas por Skype, con ser testigo de masacres y barbaries, por lo que, al final, se verá obligada a elegir entre la vida rodeada de muerte y la muerte de aquello que la mantiene viva, su vocación.
 
Revista Adiós Cultural nº 106 Mayo - Junio
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VOCES, MUJERES, LEYES, FOBIAS, ALIENÍGENAS Y MITOS, PRIMAVERA DE CINE

Mujeres sin voz, ocultas por su ley y mujeres sin voz, ocultas por su propia voluntad para las que la muerte de la hermana, en el primer caso, y de la madre, en el segundo, supone un punto de inflexión al verse obligadas a hablar y a hacerse ver por el mundo para no ahogarse en su propio grito. Ambos casos se nos cuentan en Llenar el vacío de Ramas Burshtein (2012) y en Todos están muertos de Beatriz Sanchís (2014). Las voces y la muerte también están presentes en Tu voz entre otras mil, Antonio Vega, de Paloma Concejero (2013), imágenes para los recuerdos de Vega contados por sí mismo y por las voces de quienes lo conocieron de cerca, y en Al filo de la mañana de Doung Liman (2013), la voz de un hombre que, desde más allá del tiempo y de la vida, guía al planeta para salvarlo de un invasor letal.

Sustituir a la hermana muerta o amar desde lo impuesto

Ramas Burshtein no es la única directora de cine jaredí, pero sí es una de las pocas que ha podido rodar una película, Llenar el vacío (2012), dirigida no solo a público femenino y en la que mujeres y hombres pueden compartir planos y escenas, sin embargo no ha desobedecido la halajá, la ley judía, primero porque los actores son laicos, es decir, ninguna de las mujeres que salen en la película ha violado la ley, segundo, porque la visión de esta judía ortodoxa, conversa por amor, si bien deja ver por dentro el mundo jaredí con sus exigencias, sus desigualdades y su jerarquía, no dista mucho de lo que la ley judía defiende. La diferencia entre Ramas y sus protagonistas no es el papel asumido más o menos voluntariamente dentro de la comunidad judía, si no que Ramas se ha educado fuera de ese mundo cerrado, en la necesidad de contar, de expresar sus ideas, de hacer oír su voz, mientras las mujeres jaredíes, a las que se les prohíbe cantar, han de canalizar sus emociones tocando instrumentos, como Shira, la protagonista de la historia.

Un grupo de casamenteras, como es la costumbre, se encuentra en pleno proceso de búsqueda de prometido para Shira, una chica jarení de 18 años que espera ilusionada la llegada de un joven yeshiva como futuro esposo, cuando muere su hermana mayor en el parto de su primer hijo. Esta muerte, además del dolor que, de modo natural, conlleva para toda la familia, va a suponer para Shira el fin de sus planes de búsqueda de prometido y el enfrentarse a un requerimiento familiar. Dado que las autoridades religiosas darán al joven viudo poco margen para rehacer su vida y dar una madre al bebé, la madre de Shira, temiendo perder la relación con su nieta pide a su hija que acepte por esposo al viudo de su hermana, un hombre poco comunicativo y serio, 10 años mayor que ella. Shira deberá debatirse entre vivir su propio amor o asumir el de su hermana. Comenzar a amar y a hacerse amar a través de su hermana, hasta vivir la historia de amor en su propio nombre.

Ramas Burshtein, que ha asegurado no haber pretendido realizar ningún análisis político ni religioso con esta visión introspectiva del mundo jaredí, obtuvo en Venecia un éxito rotundo consiguiendo el Premio especial del público en 2012 además del premio para Hadas Yaron (Shira) como mejor actriz, galardones que se suman a 7 premios Ophir. Junto a Hadas Yaron, Hila Feldman en el papel de la madre y un soberbio Yiftach Klein como viudo.

Mil voces para una voz

En el documental Tu voz entre otras mil, Antonio Vega, será la propia voz del protagonista la que permita al espectador conocer la faceta más íntima del mítico personaje de los 80, integrante de los Nacha Pop, de quien el público solo conocía su talante bohemio, taciturno y depresivo. La periodista, Paloma Concejero, que con este su primer largometraje fue preseleccionada para los Goya 2014 en seis categorías sin que, finalmente, optará a ninguno de los premios, se apoya en imágenes del archivo de TVE y en imágenes inéditas, rodadas en súper 8 por amigos y familiares de Antonio Vega, para ilustrar una selección de opiniones y reflexiones que el artista compartiera durante 1000 horas de conversaciones con su amigo, el escritor Juan Bosco Usía, autor de la biografía, Antonio Vega: Mis cuatro estaciones (Lunwerg, 2010). El documental se completa con las apariciones y testimonios de amigos, familiares y compañeros del cantante.

El día de la marmota

Tom Cruise y Emily Blunt protagonizan la última película de Doung Liman, Al filo de la mañana (2013), una aventura similar a la que viviera Bill Murray en Atrapado en el tiempo (Harold Ramis, 1993), salvo que Cruise no se enfrenta a una marmota resabiada que predice el tiempo si no a un ejército invasor de mímiros, civilización alienígena que acabaría con el planeta y con la raza humana si el teniente coronel Bill Cage (Cruise) no tuviera la oportunidad de vivir cada día su actuación en la batalla, aprendiendo del enemigo y de sus errores, hasta dejar de ser soldado para ser una arma letal capaz de dirigir los ejércitos del mundo unidos contra el salvaje enemigo.

La película es una adaptación de la novela homónina del autor japonés Hiroshi Sakurazaka, se enmarca en el género de historias de personas “escogidas” para dejar de ser corrientes y disfrutar de un número de oportunidades ilimitadas hasta que llega el momento de poder hacer lo correcto. Con un grado más cercano al héroe griego que el personaje de Murray, gracias a la concedida medio inmortalidad, Bill Cage deberá morir cada mañana al comenzar la batalla hasta que consiga cambiar el destino de la humanidad. Morir para continuar vivo.

La muerte anunciada y la posibilidad de “arreglar” asuntos

Beatriz Sanchís salta al mundo del largometraje con Todos están muertos (2013), cinta con la que ha tenido una estupenda acogida en el festival de Málaga. Otra mujer con la voz apagada, otra muerte que cambia de un modo radical la vida de los seres cercanos. Lupe (Elene Anaya) es una mujer que padece de agorafobia desde la muerte de su hermano, con el que compartía formación musical en los 80, “Groelandia”. Sin comunicarse con el exterior, vive con su madre, Paquita, (Angélica Aragón) de nacionalidad mejicana, y con su hijo, Pancho, de 14 años.

Cuando Paquita, supersticiosa y generosa, se entera de que padece una enfermedad terminal, decidirá resolver sus asuntos, entre ellos, ayudar a su hija a incorporarse al mundo de nuevo, antes de que ella tenga que abandonarlo. Para ello, no dudará en acudir a todos sus conocimientos de la vida y de la muerte, haciendo incluso regresar del más allá al hijo fallecido.

IV Festival de cortometrajes VisualízaMe, Audiovisual & Mujer

Del 26 al 29 del próximo mes de junio se celebra en Madrid, en la sala Siluro Concept (Barrio de las Letras) la IV edición de VisualízaMe, Audiovisual & Mujer que organiza fundación Inquietarte. Este festival de cortometrajes es el único, de los celebrados en España, que cuenta entre con un premio para trabajos audiovisuales que reflexionen sobre la muerte, el Premio Especial Funespaña, uno de los temas que, cada vez con más asiduidad, suelen abordar las jóvenes realizadoras que participan en el festival.

El Premio Especial Funespaña, que se sumó a los premios de VisualízaMe en la pasada tercera edición, con una dotación de 500 €, fue para Ojos que no ven (Natalia Mateo, 2013), una muestra de la actitud “española” ante la muerte, apoyada en una de las joyas de nuestro refranero “Ojos que no ven, corazón que no siente”. El plazo de admisión de trabajos para la cuarta edición continúa abierto hasta el próximo 7 de junio. (Consultar bases en www.inquietarte.es)
 
Adiós nº 105, marzo - abril

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¿LUCHAR POR LA VIDA O RENUNCIAR A ELLA?, INVIERNO DE CINE

El final del invierno sorprende con una cartelera con historias de personajes incomprendidos, desamparados, desahuciados y aislados por voluntad o a la fuerza, como son los que protagonizan las películas tan distintas que nos traen estos cinco estrenos; Dallas Bullers Club de Jean Marc Vallée (2013), Mejor otro día, Pascal Chaumell (2013), 3 Days for kill, MG (2013), Les salauds, (Claire Denis, 2013) y Miel de Valeria Golino (2013).

El emotivo viaje de Ron Woodruff o robarle tiempo al tiempo

La primera de las películas en la que nos detenemos, Dallas Bullers Club, ampara los soberbios trabajos de Matthew McCounaghey (Ron Woodruff) y Jared Leto (Rayon), ambos candidatos a los Oscars después de haber sido dirigidos por Jean Marc Vallée, realizador canadienses con reconocidos trabajos como C.R.A.Z.Y (2005) que le han granjeado un destacado lugar en la lista de los directores más apreciados por la crítica más estricta, si bien, todo apunta a que su cinta puede ser la gran perdedora en los Oscars por contar como rival con la favorita por profesionales y público, 12 años de esclavitud (McQueen, 2013).

Dallas Bullers Club muestra la experiencia vital de Ron Woodruff, vaquero heterosexual al que en 1986 le diagnostican VIH y le auguran un mes de vida. En su lucha contra el tiempo, no solo cambia su ética vital si no que despierta la conciencia social en favor de los enfermos del SIDA, consiguiendo abrirles una puerta a la esperanza. Vallée, que se ha esforzado en conseguir una película no encasillable ni en el género documental ni el biográfico, define a Woodruff como un “vaquero homófobo, racista, mentiroso, drogadicto, adicto al sexo y vicioso en todos los sentidos, un hombre tremendamente desamparado”.

El desamparo que ha inspirado al director canadiense para contarnos la lucha de este hombre por la vida, es el mismo que llevó a Woodruff a defender y apoyar con convicción a los homosexuales, colectivo al que aborrecía. Woodruff creó el “Club de los Compradores”, un particular club de enfermos sin recursos suficientes para acceder a los medicamentos que se comercializaban en aquel momento en USA, medicamentos escasos e ineficaces por sí mismos y en manos de la especulación de las farmacéuticas, del gobierno y de los propios facultativos. Las llevaderas cuotas del club permiten a sus integrantes contar con fármacos de contrabando. El descubrimiento de este tráfico ilegal que prolongó la vida del propio Woodruff seis años, despertó la conciencia social y ayudó a numerosas personas desahuciadas.

De fin de año a san Valentín, la muerte puede esperar

La comedia Mejor otro día de Pascal Chaumell, basada en el betseller de Nick Hornby, autor de la también exitosa novela “Alta Fidelidad” (1995), nos presenta a cuatro ensombrecidos y solitarios personajes que deciden poner fin a sus vidas el última día del año, tirándose al vacío desde el tejado de un edificio en Londres. Sin embargo, su coincidencia en el tejado les desbarata los planes.

La película cuenta con un plantel de actores de calidad, Pierce Brosnan que interpreta a Martin, presentador de televisión casi olvidado por el público; Toni Colette a Mauren, una madre soltera con un hijo discapacitado; Imogen Poots a Jess, una adolescente conflictiva y Aaron Paul a “JJ”, un músico obligado a trabajar como repartidor de pizzas para subsistir.

La necesidad de cada uno de ellos de lanzarse al vacío y acabar con la que creen la peor de las vidas vivibles se desvanece con el instinto humano de salvar la vida de otra persona. Así, en un intento de evitar el suicidio del desconocido o desconocida que tienen frente a sí, cada uno de ellos se olvida, por un momento, del por qué se encuentra allí.

Postergar el suicidio, que ya sería colectivo, hasta el día de san Valentín, les da margen para intentar solucionar los problemas del suicida potencial que tiene al lado cada uno de ellos. El cambio de circunstancias les obliga a salir del cautiverio de la autocompasión en la que se habían confinado voluntariamente. La aventura que emprenden y el compromiso que conlleva les permitirán resolver, a la par que los del resto del grupo, los problemas que les llevaron a coincidir en fin de año en aquel tejado.

De este modo, una historia que comienza presentándonos a cuatro personas que no encuentran un motivo por el que mantenerse aferradas a la vida, termina siendo un alegato a la amistad y al vivir, con diálogos sencillos, tintes de humor que iluminan el melodrama subyacente e interpretaciones creíbles y mucho más que correctas.

Matas o mueres

Así de tajante es el ultimátum de sus superiores que recibe Ethan Runner (Kevin Costner), un agente del servicio secreto norteamericano, afectado por una enfermedad terminal. A escasos meses del final de su vida, el agente Runner es seleccionado para una peligrosa misión encaminada a detener a uno de los terroristas más peligrosos del planeta. Prácticamente una acción suicida pero que implica la mayor recompensa a la que el agente podría aspirar, un medicamento experimental que podría devolverle la esperanza de vivir.

Matar para sobrevivir y poder tener una segunda oportunidad recuperando la relación perdida con su esposa y su hija adolescente, con quienes no convive desde años. La película, dirigida por MG, autor entre otras de Terminator Salvation (2009), no ha conseguido el beneplácito de la crítica, a pesar de Costner y de que la historia esté firmada por Luc Besson.

Familia, abandonos, abusos y violencia

Otra cinta mal recibida por la crítica es la de la cineasta francesa Claire Denis, Les salauds (los bastardos). Vincent Lindon (Marco Silvestri) y Chiara Mastroiani (Raphaelle) protagonizan este último trabajo de la directora gala en cuyas películas nunca hay lugar para la felicidad. Arranca la película con un fundido a negro y un suicidio, sin avisos, sin motivos y con la fuerte violencia que conlleva toda inmediatez inesperada, la muerte del cuñado del protagonista, Silvestri. Esta muerte, de la que su mujer acusa al despiadado empresario, Edouard Laporte, llevará a Silvestri a urdir una venganza por la que conocerá a la amante del empresario, la joven Raphaelle.

Apoyando las características elipsis en el cine de Denis, un entramado de violencia, corrupción y abuso de poder, tejen la trama argumental de esta oscura y dura historia. La vuelta de un marino, aislado voluntariamente de su familia, para vengar la muerte del cuñado, una muerte que si bien se irá explicando a lo largo de la historia y es la causa y detonante de cada uno de los movimientos de los protagonistas, nunca quedará del todo aclarada.

Muerte asistida

La conocida actriz italiana, Valeria Golino (Rain Man, Barry Levinson, 1988) firma Miel, considerada ya como una de las mejores películas italianas de los últimos años. Golino dirige un canto a la dignidad del ser humano, al derecho a decidir qué hacer con la propia vida, a la solidaridad. Una mujer de 32 años palia su soledad entregada en ayudar a quienes lo necesitan por problemas de salud física o psíquica, procurando que su sufrimiento no se prolongue, incluso cuando estas personas adoptan decisiones límites. Su capacidad de entrega y comprensión le llevan a trabajar ocultando su identidad tras el mote de “Miel”. Su encuentro con Grimaldi, interpretado por un excelente Carlo Cecchi (Belleza robada, Bertolucci, 1996), un anciano de 70 años, con una estupenda salud pero con un mal escondido, la llevará a replantearse su papel en este juego de ayudas e incluso su propia actitud vital.
 

lunes, 20 de enero de 2014

(Foto: Claudio Di Carlo)

MEMORIAS

La piel de serpiente

2013 ha sido un año tan grande que he estado a punto de perderme en él. Sabía de la dureza de la travesía, no soy de las que se embarcan sin haber estudiado las cartas y el cielo. Sabía que, aún decidiendo la ruta más segura, las tormentas y noches sin luna podrían retrasar mi llegada a puerto hasta hacerme creer que mi nave no era sino una fantasía, pero la mayor de las previsiones empequeñece cuando levas el ancla, miras el horizonte y dejas que el viento juegue a soplar las faldas de tú mástil.

Víveres y tesoros han compartido espacio en la bodega junto a lastre y falsas brújulas. A veces no se acierta con las baratijas que adornan las mañanas y cuesta desprenderse de ciertos momentos que ahora carecen de sentido, solo pesan y retrasan, pesan y desgastan.

Mecida en cubierta, jubón al pecho y espada a la cintura, emprendí una aventura acompañada de ideas, sueños, emociones y personajes, cuyas manos ayudarían a las mías a liberarme a desgarros de una piel que me atenazaba y oprimía, la piel de la serpiente.

Alicia y sus caderas destaparon el estupor. Mi cuerpo su cuerpo, mi boca su boca, mi voz  su vida, su fuerza, mi sombra. 

He recogido mi llanto en una trenza gruesa y firme, vestida de luto. He abandonado la oscuridad muda, fría y pétrea. He abierto carnes y muslos rebasando cuchillas y garfios. He oído sirenas y encallado. De cada playa abandonada he tomado guijarros para reforzar con tablas de piedra el tálamo que defiendo y oculto de salteadores, mendigos y buhoneros.

Qué grande y difícil. Doce asaltos sin tiempo. Plazos, venenos y mentiras. Pero hoy el arco iris colorea las mejillas de la verdad, de lo real.

La piel, cuando te la arrancas, grazna. Se aferra a pechos, espalda y rodillas. Te escupe sal o te llora tibia. Pero entre embestida y embestida, ganas resguardo en la costa.

… “dónde tiembla enmarañada la oscura raíz del grito”… el llanto reventado de la Madre viste de mujer a Alicia y yo apuro el suspiro enlucido que remata mi ajada vela Mayor, lo bordo de rutas, de estrellas y respiro.

Entre ébanos y jacarandas se pierden mis escamas mientras escuece la brisa y amanece.  No volveré a pedir tiempo a los gritos, ni volveré a pedir piedad a las coces, ni a estampar mi boca en tapias de cal enmohecida.



martes, 7 de enero de 2014

Adiós, diciembre 2013 - enero 2014

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TERAPIAS, AMISTAD, FE Y MUERTE, INVIERNO DE CINE

En los dos primeros meses del próximo 2014, se estrenan tres películas en las que la muerte cuando es propia obliga a la protagonista a facilitar el proceso de duelo a quienes perviven, la muerte de alguien cercano, a enfrentarse con situaciones familiares no resueltas, y la muerte anunciada como pena o castigo, a buscar en la fe la fuerza para aceptar el destino. Se trata de Los insólitos peces gato (2013) de Claudia Sainte-Luce, Agosto (2013) de John Wells y Bajo un manto de estrellas (2013) de Óscar Parra de Carrizosa.

Los suspiros y la necesidad de respirar
La mejicana Claudia Sainte-Luce se estrena en el largometraje como guionista y directora de Los insólitos peces gato (2013), una historia de amistad e iniciación con guiños de roadmovie, en la que el impulso vital de “Martha” (Lisa Owen) ante su anunciada muerte, permite a la realizadora ejercer una crítica al mundo empresarial mejicano y a la sanidad pública de dicho país, en el que los enfermos de SIDA han de pagar sus medicamentos aunque no tengan dinero para ello. Claudia (Ximena Ayala), una joven dependienta, el alter ego de la propia Sainte-Luce, recuperará su equilibrio emocional y vital gracias a su amistad con Martha, a quien conoce tras compartir habitación en un hospital. La cinta, avalada por numerosos premios,  entre ellos el FIPRESCI del festival de Toronto, Mejor Película Iberoamericana en el Festival de cine de Mar de Plata, se estrenará en España tras su paso por el festival de cine de Gijón dónde se alzó con el Premio Especial del Jurado.

Trapos sucios
La ganadora del Pulitzer, Tracy Letts, por su obra teatral Auguste, firma el guion de Agosto (2013), cinta dirigida por John Wells cuyo reparto de lujo nos mantiene expectantes a pesar de que la crítica norteamericana no haya sido demasiado benévola con el resultado final. Meryl Streep (nominada Mejor Actriz en los Globos de Oro y en los Awards), Julia Roberts (nominada Mejor Actriz Secundaria en los Globos de Oro), Benedict Cumberbatch, Ewan Mcgregor, Margot Martindale, Juliette Lewis y Sam Shepard entre otros, dan vida a los integrantes de la familia Weston. Reunidos tras el suicidio del patriarca (Shepard), se verán obligados a solucionar conflictos personales que los mantienen anclados en una serie de desamores y matrimonios fallidos que impiden la felicidad de las mujeres de la casa. Agosto (2013), producida por George Clooney y Grant Heslov, ha obtenido la nominación al Premio del Público en los TIFF y Mejor Película en los Awards.

Fe, sumisión y perdón
El realizador manchego, Óscar Parra de Carrizosa, escribe y dirige Bajo un manto de estrellas (2013), la historia de los padres dominicos mártires del convento de Almagro, muertos a manos de miembros del bando republicano durante la Guerra Civil española. Algunos de ellos fueron fusilados allí, otros en Manzanares y los más jóvenes en Paracuellos. Cuatro de estos sacerdotes y novicios ya han sido beatificados. Bajo un manto de estrellas (2013) reivindica la figura de estos religiosos a la par que ensalza la fe con la que aceptaron su destino y alejaron de sus mentes cualquier idea de odio o venganza.  De Carrizosa, quien ya en 2006 rodó otra historia de índole religiosa, Uno de vosotros me traicionará, reconoce que la educación cristiana recibida en su familia le lleva, cada cierto tiempo, a detenerse en asuntos y contenidos religiosos.

De Carrizosa también ha dirigido webseries, largometrajes para su proyección online y varios cortometrajes de diversos géneros: Terror, El pozo (2005); Ciencia Ficción, El otro lado (2004) y Romántico, La triste noche (2007) entre otros.